Antecedentes.


El origen de este lugar como punto de encuentro de los habitantes de la ciudad
se remonta a tiempos de los nazaríes, cuando, en medio de sus intrincadas callejuelas
se abría una explanada formada por sedimentos del cercano río Darro, encontrándose estratégicamente situada entre las murallas defensivas, el núcleo comercial y mercantil de la ciudad, y el centro religioso.

En esa primera época musulmana, Bib-Rambla fue el corazón de la vida y la sociedad medieval, donde se han desarrollado todas las celebraciones públicas de la ciudad: juegos ecuestres, Fiestas de toros y cañas, el Corpus Christi, procesiones, juegos poéticos, autos de fe, proclamaciones regias, Recibimientos de arzobispos y hasta ejecuciones públicas.
También era el principal espacio para la venta de productos ambulantes, que en el siglo XVIII llegó a disponer de hasta 54 puestos de madera para venta de frutas y hortalizas.

 
La fuente de los gigantones fue construida inicialmente para el Convento de los Agustinos Calzados pero tras derribarlo fue pasando por varios puntos de la ciudad acabo trasladándose  a la Plaza de Bib-Rambla, terminando (por ahora) su largo recorrido por Granada.
La primera taza circular, apoya sobre la cerviz de cuatro seres antropomorfos. Estos “Gigantones” desnudos, dan a la fuente su nombre popular. Este remate sustenta la escultura en mármol blanco de Neptuno, con el Tridente en una mano y la otra levantada en ademán de saludo.



 

 

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